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En algún lugar del régimen, sobre el perímetro que condensa las atribuciones del poder, existe una atmósfera repelente que excluye cualquier atisbo de la realidad; por eso, dentro de la burbuja presidencial, los motivos más contundentes en la toma de decisiones, son la comunión de intereses y el apoyo incondicional…

 

            Los adjetivos que califican y describen a un régimen suelen asignarse en función de las acciones gubernamentales emprendidas, de sus resultados y de los ajustes y reacciones correctivas. En esa lógica, la actuación de Felipe Calderón como mandatario podría describirse como la institucionalización de un compacto círculo de amistades incondicionales, como la oficialización de la impunidad.

 

            A cien días del Acuerdo Nacional para la Seguridad, el único resultado obvio es la desesperanza generalmente compartida: los reclamos públicos de Fernando Martí, Nelson Vargas e Isabel Miranda de Wallace, son la ínfima proporción de todos los secuestros que se cometen en el país; los tres padres de familia, como valerosos denunciantes, conforman un porcentaje microscópico de todos los ciudadanos afectados y  las familias ultrajadas por el secuestro.

 

            Existen más de mil familias en el quebranto moral por las aborrecibles consecuencias del secuestro, pero esa inmensa mayoría no dispone de los recursos para  denunciar públicamente la negligencia de las autoridades. Y aún peor, los tres niveles de gobierno aluden a la denuncia ciudadana como el mecanismo para reducir la criminalidad, pero evaden la cifra negra, ese doloroso porcentaje de los casos no denunciados por la desconfianza en las corporaciones policiacas.

 

            Entre los resultados presentados por el gobierno federal, sobresalen las detenciones de líderes de los cárteles del narcotráfico, desviando deliberadamente la atención hacia esta manifestación de la criminalidad, a la que se han adjudicado todas las culpas y el móvil de todos los delitos.

 

            Pero el índice oficial de la eficiencia en la lucha contra la delincuencia excluye las evidencias de corrupción que involucran a los colaboradores de Felipe Calderón, amigos e incondicionales, como Juan Camilo Mouriño, el fallecido Secretario de Gobernación, y Genaro García Luna, actual Secretario de Seguridad Pública.

 

            Fernando Martí fue contundente cuando lanzó el dilema: o cumplen o renuncian; Nelson Vargas exhibió la podredumbre en las instancias encargadas de la investigación de los delitos; Isabel Miranda de Wallace indicó que “México Unido Contra la Delincuencia” -organismo infiltrado y cooptado por el propio Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública-  monopoliza la información sobre los casos de inseguridad en el país.

 

            Las denuncias, ciudadanas y públicas, terminarán en el cajón de los olvidos, como las cartas de Javier Herrera Valles, ex comisionado de la Policía Federal Preventiva que señaló las anomalías en la Secretaría de Seguridad Pública, ahora sujeto a arraigo.

 

            Es evidente que el criterio rector en el calderonismo es el apoyo incondicional a los incondicionales y que la impunidad es el único adjetivo para describir lo indescriptible; es obvia la existencia de esa atmósfera que repele y excluye cualquier atisbo de la realidad, porque en esa burbuja presidencial, la justicia y la paz social se postergan por  la comunión de intereses y el apoyo incondicional…    

 

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En algún lugar de la desventura, cuando se percibe una esperanza en el porvenir, justamente en el horizonte de las expectativas, las palabras deben despojarse  de los artificios y los significados deben desnudarse; sólo entonces, el discurso público proyectará la realidad y se extenderá desde el callado suplicio cotidiano hasta la justicia social, desde la marginación hasta la igualdad…

 

Las albricias del triunfo electoral de Barak Obama provocaron el júbilo multitudinario porque llevaban implícito un mensaje de esperanza y reivindicación a las minorías y a los grupos marginados. En todos los rincones de la desventura se anunció el primer gran retroceso de la discriminación y del racismo en el bastión de la xenofobia.

 

El próximo presidente de Norteamérica es la manifestación tangible del sueño americano, la encarnación del anhelo de miles de migrantes que buscan un porvenir mejor en ese país. Sin embargo, todos los asuntos relacionados con las fronteras y los trabajadores migratorios fueron excluidos de los debates y de los discursos durante el proselitismo. 

 

La tendencia de Obama como candidato inició como una respuesta a los reclamos de los familiares de los soldados en Irak,  prometiendo un cambio a los grupos vulnerables, a las minorías marginadas y al sector flagelado por el desempleo y la crisis  hipotecaria. Pero gradualmente, las propuestas se suavizaron conforme la candidatura adquiría fuerza, fondos y simpatizantes. Por eso ahora, ante el umbral del imperio, es imprescindible que Obama incluya en su discurso y en su agenda la reivindicación de la estirpe que lo llevó a la cima del poder.

 

El voto y la simpatía del sector hispano fueron determinantes en el resultado de los comicios del 4 de noviembre: he ahí la razón y la fuerza del proyecto de una reforma migratoria integral que presentará a Obama la Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Extranjero, cuya propuesta no consiste en la regularización de los ilegales en Estados Unidos, sino en institucionalizar la migración, y eliminar la persecución y la criminalización de los trabajadores migrantes.

 

Este mensaje llegó a Mexicali con la visita de  Alan A. Benjamin, coordinador de The Organizer, periódico afín al Acuerdo Internacional de los Trabajadores y los Pueblos (AITP), y Al Rojas, representante del Frente de Mexicanos en el Exterior, quienes participaron en la Segunda Conferencia Binacional “Globalización Migración/Inmigración” en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), y asistieron a una Mesa de Redacción en el periódico la Crónica de BC.

 

Como representantes de los trabajadores extranjeros en Norteamérica expusieron que aún predominan la explotación y la discriminación, el racismo y el abuso,  el incumplimiento de las prestaciones elementales, y que estas circunstancias se extienden a los convenios conocidos como “Programa de Trabajadores Huéspedes”.

 

Explicaron que el deterioro de las condiciones de trabajo, incluso el fallecimiento durante las jornadas en el campo, son algunas de las consecuencias del pacto entre la Unión de Trabajadores del Campo (United Farm Workers),  el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y los empresarios del sector agrícola. Los llamados “agribusiness” actualizan las aberraciones de la explotación que se creían superadas.

 

Indicaron que la respuesta del gobierno estadounidense a las movilizaciones multitudinarias del 2006 fue una represión feroz contra los migrantes: redadas, ordenanzas y operativos policiacos fueron implementados para la expulsión masiva de  indocumentados.

 

Por eso ahora, ante Obama, como la figura que concentra las esperanzas de las minorías, esperan que la realidad surja en las líneas del discurso político, que las palabras se despojen de la máscara que oculta el padecimiento de miles de trabajadores desprotegidos, y que los títulos de las reformas y programas designen su verdadera dimensión.

 

Porque en el discurso político las palabras adquieren una cualidad turbia y perversa para encubrir la realidad; por eso,  se aprueban leyes y se implementan programas cuyo objetivo es el antónimo del título; y cuando se dice “apoyo” se promociona la “indefensión”, con el sustantivo “huésped” se ocultan mil y un abusos, por la palabra “amnistía” debe entenderse “persecución”, y bajo el ideal genérico de los “derechos” yacen las aberraciones de la explotación.  

 

Pero las palabras se clarifican en un entorno solidario, se purifican con la velocidad de la empatía y se engrandecen por la coincidencia. Y así,  en el entorno virtual se configura la multitud que el próximo 21 de enero marchará desde todos los rincones de la desventura para exigir un discurso acorde con la realidad, una cita en la agenda presidencial, un rubro en la legislación y un espacio digno en una sociedad que se ha enriquecido explotando a quienes desprecia.

 

En las palabras de Al Rojas, sobresale la necesidad de eliminar las etiquetas despectivas, los estigmas insultantes y los peyorativos, porque la fuerza de trabajo que ha soportado el peso de la economía estadounidense no está formada por hispanos o mexicanos, ni por latinos o sudacas, ni por ilegales o braceros, ni por indocumentados o migrantes: está formada por seres humanos dispuestos a trabajar para ganar dignamente el sustento.

 

La presidencia de Obama representa la realización inusitada de una ficción y es una oportunidad por mucho tiempo esperada; por primera vez, residirá en la Casa Blanca un heredero de la porción de la humanidad históricamente más ultrajada y despreciada, y es ahí, justamente en el horizonte de las expectativas, donde las palabras deben despojarse  de los artificios y los significados deben desnudarse; sólo entonces, el discurso público proyectará la realidad y se extenderá desde el callado suplicio cotidiano hasta la justicia social, desde la marginación hasta la igualdad…

Alquimia social

En algún lugar metódico, donde el rigor científico pondera todos los fenómenos,  entre los porcentajes y las estadísticas existe una excepción incuantificable; el albedrío es ese prisma indefinible que esquiva todas las fórmulas, y es por eso, que aún no existe un mapa de los recovecos de la condición humana…

 

            Los comicios electorales del 4 de noviembre serán la ocasión perfecta para cuantificar lo imponderable. La elección presidencial en Norteamérica no sólo confronta los proyectos de los partidos políticos y la personalidad de los candidatos,  éste ejercicio democrático involucra actitudes del electorado que permanecieron en el sótano del inconsciente colectivo debidamente custodiadas por un ejército de prejuicios.

 

            El predominio del racismo y la supremacía blanca, la extensión de la ignorancia  y la magnitud del conservadurismo a ultranza, han eludido cualquier medición hasta este momento. En una inmensa espiral de silencios, los encuestados ocultaron su verdadera intención de voto; plenamente conscientes de los valores políticamente correctos, los  racistas y ultraconservadores ocultaron el sentido de su voto.

 

            El contraste entre Barak Obama y John McCain trasciende las cuestiones raciales: los comicios electorales definirán la idiosincrasia predominante, el color del inconsciente colectivo. Los norteamericanos también deberán decidir respecto al aborto y la legitimidad de la unión civil entre homosexuales; también definirán las atribuciones de su gobierno y las prioridades de la administración pública. Los matices históricos surgen porque esta elección se materializará el criterio de los estadounidenses en el contexto de una hegemonía decadente.

 

            Estas elecciones se realizarán en medio de la peor crisis económica en la historia norteamericana, cuando se han confrontado dos discursos completamente opuestos y dos personalidades recíprocamente excluyentes: mientras Barak Obama propone la ruptura de paradigmas para reorientar el rumbo de las políticas públicas, John McCain encarna al patriotismo exacerbado y defiende las prioridades de la economía bélica y el dogma del expansionismo.  

 

            Los pronósticos son reservados, porque el comportamiento del electorado norteamericano ha sido impredecible, dando lugar a resultados inverosímiles, como el segundo periodo presidencial de George W. Bush. Además del esquivo factor racial en las encuestas, existe un patrón persistente de fraude electoral, perfectamente implementado y culturalmente asimilado en varias regiones del país. En estas circunstancias, la jornada electoral no solo determinará al presidente y la composición del Congreso, también se evaluará la eficiencia de todo el aparato democrático.

 

El resultado del sufragio popular cuantificará la influencia de los sectores sociales en el porvenir nacional; se consolidará la presencia del sector hispano, o se manifestará públicamente el fervor de los grupos racistas y xenófobos, o se actualizan los perjuicios arcaicos y obsoletos.     Independientemente de quien resulte vencedor, el proceso electoral determinará la composición exacta del pensamiento del pueblo norteamericano.

 

Por  todo eso, el martes será una oportunidad  extraordinaria para la alquimia social: por esta única ocasión, será posible capturar en un matraz el calor de la esperanza, evaporarlo y condesarlo bajo la frialdad de las cifras; en una molécula suspendida se identificarán los enlaces afectivos y las partículas de solidaridad que flotan en el aliento de las minorías; se obtendrá el suero de la identidad y se harán todas las combinaciones posibles; y tal vez, los alquimistas definirán el prisma del albedrío que ha esquivado todas las fórmulas, y  trazarán el primer esbozo de los recovecos de la condición humana…

Índice de perversidad

En algún lugar de la incertidumbre, deambulan versiones de la realidad que carecen de credibilidad y pululan amenazas etéreas e insospechadas, y es por eso, que en el clima de la crisis se desvanecen paulatinamente las posibilidades y las oportunidades se marchitan antes de florecer…

 

            La crisis financiera y la recesión de 1929 son los episodios más escabrosos en la historia moderno, y los fantasmas más siniestros en el mundo capitalista, es por eso que la simple enunciación de esos espectros produce ansiedad y pánico. Pero la debacle económica de un sistema erigido sobre los caprichos del mercado dejó de ser una remota posibilidad, abandonó el ámbito de las elucubraciones, hizo acto de presencia, y todo parece indicar que llegó para quedarse por un buen rato.

 

            El mercado, como punto de convergencia y engrane maestro donde confluyen todos los intereses, es una de tantas invenciones de los seres humanos; pero además, en el duopolio intangible del Debe y el Haber, se agudizan y se magnifican las repercusiones de las intenciones. Un rumor infundado es capaz de disparar el índice de precios y cotizaciones.

 

            El mercado está irremediablemente sujeto a las fluctuaciones de la oferta y la demanda, es altamente vulnerable y su comportamiento depende de la veracidad de la información, de la credibilidad de los participantes, de la certeza de los contratos, del rumbo de las decisiones. Todos estos factores son tan efímeros e insustanciales como el aliento de dragón embotellado al alto vacío, porque la ubicuidad es el ámbito del mercado global y la subjetividad su quintaesencia.

           

            Pero si la naturaleza del mercado es etérea y volátil, sus estragos son definitivamente concretos, mundanalmente típicos, cuantitativamente observables, porque los desequilibrios en las teorías financieras siempre se traducen en abruptos desajustes en la vida práctica.

 

Cuando el mercado entra en crisis  se produce una reacción en cadena, implotan  argumentos, teorías, supuestos, modelos. Deambulan  explicaciones inútiles, diatribas y peroratas enardecidas, que nada remedian, porque el principal factor de riesgo en el mercado global se sustenta en una inequidad colosal: una élite decide el rumbo del mercado, que incide en la calidad de vida del resto del mundo.

 

El factor se agudiza cuando se aplica a los millones de personas que viven en condiciones de pobreza, sea cual fuere el rango o su clasificación. Y si además se ponderan el perjuicio y el quebranto causados a la multitudinaria clase trabajadora por operaciones ultra-mega-hiper-millonarias, y se multiplican por el rango de legalidad de transacciones  inmorales, la resultante será el indicador de un modelo carente de ética y sensibilidad social, excedido de avaricia, paupérrimo en humanidad.

 

Vgrs: la  práctica de la especulación de capitales, productos derivados y  títulos, actividad perversa por naturaleza, es una evidencia de la ubicuidad en que opera el mercado. Sólo en la virtualidad de los valores financieros es posible justificar la legalidad de un acto premeditado, deliberado, alevoso, ventajoso, cuyas consecuencias lesionan a una gran mayoría de incautos. La licitud de los delitos financieros surge por su omisión en las leyes, y la única sanción posible se produce en el territorio de la moralidad.

 

Y ni siquiera eso;  los responsables de la especulación de la moneda en México están debidamente protegidos por el blindaje legaloide del régimen calderonista. Alegando que la especulación no es un delito, esgrimen la responsabilidad en el quebranto económico de millones de mexicanos.  Ahí se comprueba el índice de la perversidad del modelo económico vigente.

 

 ¿Yo?… Se me ocurre que, tal vez, desde el satélite de la metaficción, este capítulo de la vida sobre el planeta Tierra  podría describirse en una alegoría posmoderna de aliento exacerbado. Pero ahora y aquí, en el mundo del lucro, lo ético se opone a lo financiero, lo moral a lo legal, y en estas contradicciones surge una densa incertidumbre que acentúa la jodidez como estrato generalizado y globalizante;  en la virtualidad del mercado global, el dinero  carece de forma, sustancia y color, porque todo es efímero, excepto la angustia causada por la evaporación del porvenir; las decisiones son un privilegio de la élite y las repercusiones la responsabilidad de todos, nadie sabe nada, pero todos se preparan para enfrentar un futuro incierto, deambulan versiones de la realidad que carecen de credibilidad y pululan amenazas etéreas e insospechadas, y por todo eso, en el clima de la crisis se desvanecen paulatinamente las posibilidades y las oportunidades se marchitan antes de florecer…

 

Epidemia global

            

           

             En algún lugar de la globalidad, entre las barras intangibles de códigos binarios, deambulan los espectros de una ideología compulsiva; los estragos de un dogma insulso se materializan en la angustia cotidiana, y las secuelas de los fatuos excesos perturban el porvenir…

 

            La crisis financiera en EUA  amenaza propagarse a todas las economías del mundo con la velocidad de un virus mutante y corrosivo; pero la pandemia global en el reino del mercado también es la consecuencia de una peste vaporosa que infectó la sensatez y distorsionó los valores éticos. La propagación fue incontenible porque el virus pulula en un entorno donde predomina la falacia y circula vertiginosamente a través de imágenes.

 

            En pocos días se materializaron las críticas que se desestimaron en su momento, y ahora, las economías padecen los excesos de la fluidez irrestricta de las leyes del mercado. Pero la debacle del liberalismo globalizado apenas inicia porque la crisis virtual del sector financiero e inmobiliario se ha trasladado al entorno de la economía real. 

 

            El virus que catalizó esta peste globalizada se incubó en el modelo económico estadounidense, sustentado únicamente en volúmenes exorbitantes de producción y en el consumo exacerbado, y las secuelas irreversibles fueron el endeudamiento desmesurado y la insolvencia generalizada.  La salud en las finanzas públicas y privadas se dificulta porque las mutaciones de los mercados superaron la evolución de las leyes que alguna vez intentaron regularlos.

 

 Una recesión aguda en el 2009 es el barrunto generalizado y la evidencia del paroxismo en el reino del mercado es la cauta divulgación de un mensaje contrario al dogma predominante, y ahora ante la crisis se aconseja no adquirir lo superfluo, no comprar lo innecesario, no sucumbir en la fiebre de las compras compulsivas. La crisis del modelo de mercado se ha manifestado en el  desmoronamiento de la idiosincrasia del consumo, y en el mundo concreto y cotidiano ya pocas cosas cuestan realmente lo que valen.

 

            Pero la decadencia del paradigma instituido por la ética del lucro implica un quebranto más profundo que la insolvencia económica; implica un abrupto reajuste en los estereotipos vigentes, y la erradicación de: compulsiones y adicciones, de un estilo de vida y de una forma de percibir el mundo.

 

            La actitud propagada entre los habitantes de la aldea global entronizó al mercado como única constante universal, y la alienación al modelo se lograba a través del consumo como el eje de la actividad económica y como el criterio para definir el éxito en el entorno social. La tecnología es la quimera posmoderna que invadió todas las manifestaciones de la conciencia humana y es el eslabón que encadenó a los consumidores y los sometió al corporativismo mercantil.

 

            Aún en el umbral de la crisis, los modelos de excelencia en el reino del mercado sugerían una vida enfocada al consumo como placer; la prosperidad equivalía a la acumulación de propiedades y el éxito implicaba ostentación.

 

Por las características del entorno, surgió un padecimiento crónico y agudo entre los súbditos del reino del mercado: el síndrome de la globalidad, que se adquiere por la adicción al trabajo, a través del manejo institucional del stress, por contagio de la neurosis colectiva y por la dispersión masiva  de la ansiedad ante una eminente pérdida del empleo. El síndrome se agudiza cuando se asimila la consigna de que es sano vivir con cierto nivel de tensión y que la única realización personal surge por la eficiencia operacional.

 

La manifestación más frecuente del síndrome es la angustia, socialmente compartida, de vivir en la cartera vencida del Buró de Crédito; las deudas contraídas provocan un estrés de alta intensidad, y ante la imposibilidad de pagar una deuda que crece diariamente y por las amenazas de embargo, aparece un círculo vicioso que inicia con el insomnio, lo que provoca crisis nerviosas, que derivan en una depresión, que alimenta a un monstruo invisible que devora la tranquilidad.

 

Ahora, el orden global se transforma minuto a minuto, la idiosincrasia mercantilista se desvanece por la crisis financiera, y la decadencia de los paradigmas de la globalización liberal agrava la atribulada salud mental de los consumidores cautivos del mercado. El secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, declaró que “los riesgos que amenazan al entorno económico global son los más graves y difíciles de la memoria reciente”.

           

La amenaza se cierne sobre todos, porque las grandes rupturas se han producido cuando los dogmas intangibles no resisten el rigor de la realidad concreta; los grandes relatos han sucumbido al ras de la tierra por las contradicciones de la condición humana. Hoy por hoy, cuando el reino del mercado se reconfigura, ante la decadencia de una ideología hueca y compulsiva, para combatir la plaga del crédito que asola regiones enteras, el único remedio sensato consiste en invertir las prioridades y otorgar un justo valor al patrimonio  intangible, en conservar intacto el legado íntimo, imposible de cuantificar, y de embargar.

 

El único alivio para los estertores financieros consiste en generalizar la confianza, pero la agonía del estereotipo global debería preceder a una nueva actitud; será necesario reubicar al individuo en el centro de la percepción social, recuperar la felicidad como un derecho inalienable y ejercer en forma masiva la templanza, la compasión  y empatía para resarcir…  los estragos del dogma insulso materializado en la angustia cotidiana, y para cauterizar las secuelas de los fatuos excesos que perturbaron el porvenir…

Laura M. López Murillo

Post-verdad

En algún lugar académico, en un riguroso escrutinio se interpretan los sonidos de la realidad y se actualizan los significados; y así, las palabras reflejan el espíritu de la época que las acuña…

 

            A escasos días del triunfo electoral de Donald Trump se ha desencadenado el odio como una reacción colectiva y las expresiones del racismo, que alguna vez fueron reprimidas, resurgen con ímpetu alarmante; los incidentes de agresión a personas de origen latino, musulmán o africano, se reproducen con virulencia como una pandemia en ciernes.

 

            En estos momentos, todas las explicaciones aluden a las emociones enardecidas que prevalecieron sobre la racionalidad en la emisión de los votos, a la superioridad de las creencias sobre los hechos objetivos. Mario Vargas Llosa describe el ímpetu de Trump como “la pasión contagiosa de los grandes hechiceros políticos de ideas simples y fijas que arrastran masas, la testarudez obsesiva de los caudillos ensimismados por su propia verborrea y que ensimisman a sus pueblos”.

 

            En estas circunstancias, cuando el asombro de los pensantes se acrecienta por el triunfalismo de los beligerantes, las explicaciones inciden en la glorificación de los prejuicios y el lenguaje se actualiza. El Diccionario de Oxford eligió “post-truth” (post-verdad, posverdad) como la  palabra del año y la define como “las circunstancias en las que los hechos objetivos tiene menor influencia en la formación de la opinión pública que los llamados a la emoción y a la creencia personal.” En esta palabra, el prefijo post (pos) no indica posterioridad, más bien, se refiere a un momento histórico, a “una época en la que el concepto que se especifica carece de importancia o relevancia”, cuando se desvanece el concepto de la verdad objetiva (y cuando es inevitable recordar las visiones fatalistas de George Orwell).  El uso del término se remonta a 1992, cuando Steve Tesich escribió, refiriéndose a la Guerra del Golfo: “hemos decidido libremente vivir en un mundo de la post-verdad”. Y el ejemplo más reciente apareció en la portada de septiembre de la revista “The Economist”en un artículo sobre la campaña de Trump titulado “Post-truth politics: Art of the lie” (Política post-verdad: el arte de la mentira) y en su editorial pronosticó el triunfo de la emoción en el desenlace de las elecciones americanas: “Donald Trump es el máximo exponente de la política ‘post-verdad’, una confianza en afirmaciones que se ‘sienten verdad’ pero no se apoyan en la realidad”.

 

La contundencia de las palabras, de todas las palabras, reside en su significado, en el fenómeno que las provoca, en el objeto que describen o en la idea que evocan. Y ésta, no es la excepción. La post-verdad conceptualiza “el uso desvergonzado de la mentira” para enardecer prejuicios largamente reprimidos, describe la transmisión de visiones obtusas y ecos de falsedades enardecidas al margen de la mediocracia, define la perversa relación entre la política y la mentira en la cínica postergación de  argumentos humanizantes y racionales y, desafortuna y literalmente, refleja el espíritu de la época que la acuña…

 

 

Fuentes

 

Alsina, Carlos; Amón, Rubén; Belmonte, Rosa; León, JF; Altares, Guillermo y Del Molino, Sergio. (2016). La Cultureta 3×10: ¿qué es la post-verdad? Trump, Lindberg y los orígenes de la distopía. Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://www.ondacero.es/programas/la-cultureta/audios-podcast/la-cultureta-3×10-que-es-la-post-verdad-trump-lindbergh-y-los-origenes-de-la-distopia_20161119582ffb0e0cf24c3ff6993e31.html

Amón, Rubén. (2016). ‘Posverdad’, palabra del año. Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/16/actualidad/1479316268_308549.html

BBC Mundo. (2016). Qué tienen que ver Trump y el Brexit con “post-verdad”, la palabra de año elegida por el Diccionario Oxford. Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://www.bbc.com/mundo/noticias-37996070

Clarín. (2016). “Post-verdad”, la palabra del año según el Diccionario Oxford. Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://www.clarin.com/sociedad/Post-verdad-palabra-ano-Diccionario-Oxford_0_1688231220.html

Cué, Carlos (2016). Obama se despide del mundo con una defensa apasionada de la inmigración. Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/20/actualidad/1479667440_614361.html

El Horizote. (2016). Aumentan acosos racistas a minorías en EUA por ‘efecto Trump’. Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://www.elhorizonte.mx/seccion/aumentan-acosos-racistas-a-minorias-en-eua-por-efecto-trump/1703926/

Espino, Luis Antonio. (2016). De nada sirvió el big data, ¡es el discurso! Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://www.letraslibres.com/espana-mexico/politica/nada-sirvio-el-big-data-es-el-discurso

Gascón, Daniel. (2016). La tiranía de las etiquetas. Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://www.letraslibres.com/espana-mexico/politica/la-tirania-las-etiquetas

Lissardy, Gerardo. (2016). “El fenómeno Donald Trump se ha nutrido del resentimiento contra el primer presidente negro” de EE.UU.. Barack Obama. Recuperado el 20 de noviembre del 2016, de http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37625777

Vargas Llosa, Mario. (2016). La decadencia de occidente. Recuperado el 20 de noviembre de 2016, de http://elpais.com/elpais/2016/11/17/opinion/1479401071_337582.html

Aceptar lo innegable

“Trump nunca fue una broma. No tomarle en serio fue lo que le hizo más fuerte”.

Michael Moore

 

                En algún lugar masivo, en los niveles impronunciables del resentimiento yacen  las decepciones  y la desesperanza, y ahí se concentran y se agudizan; sinuosamente merodean la idiosincrasia de los pueblos aguardando el motivo que las enardezca…

 

                El triunfo de Donald Trump obliga a redefinir conceptos que se creían consolidados, es menester repensar en los vicios aparentemente erradicados y es imperativo abordar los prejuicios que se suponían superados. Los resultados electorales contradijeron todos los pronósticos y todas las encuestas y al hacerlo, desacreditaron la influencia que se le atribuía a los sondeos de opinión en la intención del voto. Es evidente que los electores ocultaron su verdadera preferencia al ser encuestados porque contradecía la opinión difundida; todos los mensajes en la mediocracia indicaban que el triunfo de Trump era poco menos que imposible y que este personaje encarnaba lo peor del espíritu norteamericano, sin embargo, en el lado oscuro de la percepción popular crecía la simpatía por el candidato que se atrevía a revelar los prejuicios que largamente permanecieron reprimidos y que vociferaba contra un sistema político insuficiente para satisfacer los reclamos de las mayorías.

 

                Esta elección reposiciona a la telecracia como fabricante de íconos y reafirma el matiz espectacular de la política; las cadenas de televisión que incrementaron su audiencia difundiendo los arrebatos y exabruptos de un candidato insólito procrearon a un personaje mucho más fuerte que todos los argumentos que emitieron en su contra en la víspera de las elecciones. No hubo frase ni slogan lo suficientemente contundente para detener la onda expansiva de su popularidad. Rubén Amón, explica el fenómeno mediático de la candidatura de Trump  por su astucia populista en el auge de la telerrealidad donde “la audiencia es el poder”;  Antonio Navalón, interpreta esta elección como  “la primera lección del Twitter y del Facebook que demuestra que la política en estos tiempos es tecnología y odio”. Y ahora, como presidente electo, la figura de Trump resucita tendencias que alguna vez se creyeron erradicadas: la extrema derecha y el ultra conservadurismo resucitan impetuosos por las consignas nacionalistas que enardecen la inconformidad de la clase media y que resucita  la xenofobia como contradicción rampante de la diversidad de una nación conformada por migrantes. 

 

                Como en todos los duelos, después del asombro y de la negación vendrá la resignación. La comunidad europea ya se prepara para trasladar a Alemania el liderazgo del “mundo libre”, ejercido hasta hoy por Estados Unidos de Norteamérica. Mientras tanto, la Heritage Foundation, el núcleo ideológico de los republicanos que asiste a Trump en la transición, ya determinó el rumbo de la nueva administración en su programa “Recuperar Estados Unidos” que plantea el retorno de los valores conservadores y ultraderechistas.

 

La legitimación de la presidencia de Donal Trump implica la reivindicación de los vicios que se creían erradicados pero como todos los momentos críticos, es también una oportunidad: para consolidar los contrapesos de la democracia estadounidense, para reconfigurar un modelo obviamente cruel e insuficiente, para revertir el avance de los resentimientos concentrados y agudizados que sinuosamente medraron la idiosincrasia de los norteamericanos aguardando el motivo que las enardeció…

 

 

 

 

Fuentes

 

Amón, Rubén. (2016). De la telerrealidad a la Casa Blanca. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/10/actualidad/1478801792_086557.html

Barbeta, Jordi. (2016). Ojo, que Trump no es lo peor. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://www.lavanguardia.com/internacional/20161113/411818944817/donald-trump-lobby-conservador.html

El País. (2016). El cinturón que dio la victoria a Trump. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://elpais.com/elpais/2016/11/11/media/1478883295_118786.html

El País. (2016). Un muro de democracia anti-Trump. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://elpais.com/elpais/2016/11/09/opinion/1478717894_066674.html

Europa Press. (2016). AMPL Mujica dice que “el problema no es Trump” sino “la gente que lo sigue, que es mucha”. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://www.lainformacion.com/politica/partidos/AMPL-Mujica-problema-Trump-mucha_0_971003875.html

Fresneda, Carlos. (2016). Michael Moore, el cineasta que anunció el triunfo de Donald Trump un mes antes. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de  http://www.elmundo.es/cronica/2016/11/13/5827039aca4741b9698b458c.html

Garthon Ash, Timothy. (2016). Ante la ola de populismo nacionalista. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/11/actualidad/1478878912_729037.html

La Información. (2016). Líder de la extrema derecha francesa felicita a Trump, a punto de ganar la presidencia de EEUU. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://www.lainformacion.com/politica/elecciones/Lider-felicita-Trump-presidencia-EEUU_0_970403158.html

Navalón, Antonio. (2016). God bless México Donald vs mundus. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://www.reporteindigo.com/reporte/mexico/Trump-clinton-elecciones?page=2

Navalón, Antonio. (2016). Ya es presidente. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://www.reporteindigo.com/reporte/mexico/trump-presidente-obama

Pozzi, Sandro. (2016). El plan económico de Trump en cinco claves. Recuperado el 13 de noviembre del 2016, de http://economia.elpais.com/economia/2016/11/11/actualidad/1478855370_416323.html

 

 

 

 

 

             

 

Polvo de estrellas

En algún lugar remoto, la memoria colectiva se perpetúa en registros con el afán de evitar los errores del pasado, pero todos los afanes son vanos porque la longevidad de la historia escrita excede a la esquiva y veleidosa condición humana…       

 

Cuando el alfabeto fonético fue adoptado por la mayoría de los pueblos, inició la noble tarea de registrar el legado de la memoria colectiva y los acontecimientos que marcaron el destino de los reinos y de los imperios; el ánimo que movía la pluma de los escribanos fue instruir a las generaciones futuras. Podrían escribirse tomos enteros con las consecuencias de haber ignorado las enseñanzas de la historia. El episodio más reciente concierne a la iglesia católica cuyos jerarcas y doctores han olvidado la crueldad del conflicto desatado por la venta de indulgencias. Por una asombrosa coincidencia, un día como hoy, 31 de Octubre, pero en el año de 1517, el monje agustino Martín Lutero clavo en las puertas de la iglesia del palacio de Wittenberg las 95 razones para condenar el tráfico de las indulgencias como un abuso del poder sin fundamento en las Escrituras, como una contradicción a los sacramentos y una manifestación de la avaricia y el paganismo de las autoridades religiosas.        Así se desencadenó la Guerra de la Reforma, uno de los conflictos más largos y crueles que arrebató la vida de miles de creyentes.

 

            Pero todo eso quedó en el pasado remoto y ya no hay nadie que recuerde el encono de aquellas batallas. Y parece que la jerarquía católica ha confinado a la catacumba del olvido la fuga de creyentes por las denuncias de Lutero porque, a escasos días del aniversario de la publicación de las tesis de Lutero, la Congregación para la Doctrina de la Fe, el organismo encargado del dogma católico cuyo origen es la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, prohibió que se dispersen o se conserven las cenizas de los fieles difuntos que hayan sido cremados, imponiendo la santidad como un requisito indispensable del lugar donde descansen los restos o las cenizas.

 

            Ahora, por obra y gracia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el Cardenal Gerhard Müller, la última morada de todos los creyentes debe ser sagrado, ya sea en un cementerio o en una iglesia, decreto que guarda una asombrosa similitud con las indulgencias que les aseguraban a los feligreses un lugar en el cielo. Sí! Sé muy bien que los dogmas son rígidos, incuestionables e inapelables. No cuestiono la fe, disiento de su uso con fines de lucro o distintos a la esperanza y al consuelo que prodiga.

 

            Además del olvido voluntario, el decreto emitido por esta autoridad, lesiona la sensatez al privilegiar la inhumación con el argumento de la resurrección de la carne. Y surgen mil y un preguntas. ¿Qué será de los mártires que fueron devorados por los leones en el circo romano? Si la población mundial actual está flagelando al planeta, ¿cómo podrán sobrevivir todos juntos, los vivos y los resucitados?  ¿Existe un censo de todos los fieles que han fallecido desde la instauración del cristianismo como autoridad terrenal hasta nuestros días? Si actualmente los cementerios son insuficientes, ¿qué proporción de la superficie terrestre deberá destinarse a la agricultura para alimentar a los vivos y qué proporción a la sagrada sepultura de los muertos?  ¡Oh! ¡Sí!  Los dogmas son incuestionables, inapelables, pero no son incólumes; hace muchos años, la cristiana sepultura obedeció a motivos especulativos cuando solo los fieles difuntos podían descansar en el suelo consagrado dentro del perímetro de las basílicas y los templos, al amparo de los santos y los mártires, y en aquel entonces, las tumbas cercanas al presbiterio eran más costosas y las más lejanas, más baratas. Decreto que cayó en desuso cuando los terrenos de los templos resultaron insuficientes y todas inhumaciones debieron realizarse en los cementerios, muy lejos del amparo de los santos.    

 

            Ahora, como siempre y desde entonces, la ciencia y el dogma se confrontan. Carl Sagan afirmó que la primera virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe.  Hemos confirmado que los elementos en los organismos vivos proceden del cosmos y el mismo Sagan describió la condición humana diciendo que “somos polvo de estrellas pensando en las estrellas”. En algún momento, tarde o temprano, la materia orgánica volverá a su estado primigenio pero el legado de la existencia de los hombres permanece latente en la mente que los recuerda, se refleja en las actitudes que fomentaron, en las ideas y convicciones que inculcaron. El destino final de los restos no debería mortificarnos porque lo inmutable es la esencia intangible de los seres humanos. Y por los siglos de los siglos, seguiremos dictando decretos y buscando respuestas, y seguiremos registrando el pasado para ignorar sus enseñanzas porque la longevidad de la historia escrita excede a la esquiva y veleidosa condición humana…

 

 

  

 

Fuentes

 

ABC Barcelona. (2016). El Papiol tendrá el mayor espacio natural para inhumar cenizas en España. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://www.abc.es/espana/catalunya/barcelona/abci-papiol-tendra-mayor-espacio-natural-para-inhumar-cenizas-espana-201610281234_noticia.html

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Arellano, Ricardo. (2016). El polvo del Vaticano. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/2016/1030/noticias.php?id=203526

BBC Mundo. (2016). Las estrictas nuevas normas del Vaticano sobre qué se puede y qué no se puede hacer con las cenizas de un difunto. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://www.bbc.com/mundo/noticias-37769532

Cardona, Rafael. (2016). El Vaticano ceniciento. Recuperado el 30 de Octubre de 2016, de http://www.cronica.com.mx/notas/2016/992123.html

Cóppulo, Silvia. (2016). Las cenizas de mamá. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/las-cenizas-mama-5591949

De Juana, Álvaro. (2016). Vaticano dicta normas para sepultura de muertos, cremación y conservación de cenizas. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de https://www.aciprensa.com/noticias/vaticano-dicta-nuevas-normas-para-sepultura-de-muertos-cremacion-y-dispersion-de-cenizas-88736/

Europa Press. (2016). El sector funerario pide una ley nacional que regule el esparci

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Europa Press. (2016). El Vaticano prefiere la sepultura a la cremación y prohíbe conservar cenizas en casa o lanzarlas al aire y el mar. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de  http://www.europapress.es/sociedad/noticia-vaticano-prefiere-sepultura-cremacion-prohibe-conservar-cenizas-casa-lanzarlas-aire-mar-20161025130642.html

Índigo Staff. (2016). Prohíbe el Vaticano conservar cenizas o arrojarlas a la naturaleza. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://www.reporteindigo.com/latitud/vaticano-prohibe-cenizas-iglesia

Sáez, Albert. (2016). Lutero, una reforma revolucionaria. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/lutero-una-reforma-revolucionaria-5595087

Vicent, Manuel. (2016). El más allá. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://elpais.com/elpais/2016/10/28/opinion/1477659223_690802.html

Vigorra, Jesús. (2016). Cenizas del Vaticano. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/cenizas-vaticano_1092981.html

Voz de América. (2016). Vaticano prohíbe esparcir cenizas de cuerpos cremados. Recuperado el 30 de Octubre del 2016, de http://www.voanoticias.com/a/cenizas-muertos-vaticano-esparcir-prohibe-entierros-cremacion/3565680.html

La última en llegar

“La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad

con la que jugábamos cuando eramos niños”

Frederich Nietzsche

 

A Carlos, mi hermano

 

En algún lugar ineludible  y en un momento inesperado, las leyes del tiempo imponen sus estragos y todo adquiere una importancia vital; entonces, se atesoran los recuerdos y se construyen nuevas esperanzas…

 

Fui la última en llegar a mi familia, llegué cuando nadie me esperaba y  me recibieron como a un regalo largamente anhelado. Disfruté una larga y cariñosa  lactancia que tejió un lazo imperecedero con mi madre, y ella, llenó mi mundo con historias épicas de maravillas y milagros. Fui la consentida de mis hermanos y ellos fueron mi guía, la diferencia de edades les brindó una aureola paternalista y su experiencia me acompañó hasta el día en que dejé el terruño. Y así, en mi infancia tuve varias versiones de la autoridad y del carácter, aprendí a ver el mundo desde ángulos diferentes, bailé ritmos distintos y aprecié la diversidad del talento.  

 

Fui afortunada porque crecí con  mis héroes favoritos, porque aprendí de mis leales consejeros; jugué con mis mosqueteros y  a su lado aprendí a caminar a pasos agigantados para no retrasarme; en aquel entonces, mis hermanos trazaban el rumbo de su destino con toda la energía que la juventud les prodigaba y durante mucho tiempo, su imagen y su presencia permanecieron inalterables: veinte años después, mis mosqueteros seguían luchando con el mismo brío. Pero un buen día, los años se nos acumularon de repente y la vejez se atravesó en sus planes imponiendo un cansancio insólito y amenazas insospechadas.  

 

Las leyes inexorables de la vida son impositivas y hoy debo retribuir todas las gentilezas y las bondades que disfruté en mi infancia y en mi juventud aceptando la vulnerabilidad de mis ejemplos de fortaleza. Y es muy difícil. No hay zancada que me permita alcanzarlos y ahora, la diferencia de edades se impone.  En estos momentos, mi hermano Carlos reconstruye sus esperanzas gracias a la generosidad póstuma de un donador. No encuentro palabras para expresar mi gratitud y mi admiración a los cirujanos que lo atendieron; no hay adjetivos que describan el cúmulo súbito de emociones ante este prodigio.

 

La vejez desarmó a mis mosqueteros pero siguen siendo mis leales consejeros y predican con su ejemplo. Fui la última en llegar y sé que seré la última en partir, y esa certidumbre llegó de repente, y me aflige pensar en un futuro sin mis hermanos porque sé que en un algún momento debo continuar en solitario. Por eso, desde este momento: miraré a mis héroes como fueron en sus mejores tiempos, cuando jugaban conmigo, porque así se grabaron en mi corazón, retribuiré todo el cariño que me han brindado para  revertir los estragos de las leyes del tiempo, atesoraré los recuerdos y construiré nuevas esperanzas…

 

“Oh dichosa edad y siglo dichoso aquel donde saldrán a la luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronces, esculpirse en mármoles y pintar en tablas para memoria en lo futuro.”

Miguel de Cervantes Saavedra

 

            En algún lugar remoto, sin saber cómo ni cómo no, la lucidez y la locura se abrazaron en un relato que trascendería todas las fronteras y todas las épocas por los benignos efectos de una sonrisa franca…

 

            Cada vez que he leído “El ingenioso hidalgo Don Quiote de La Mancha” imagino a Cervantes divirtiéndose mientras escribía las aventuras del caballero andante pero también pienso en su extremada cautela para  expresar sus ideas entre los desvaríos y los embelecos de sus personajes porque en aquel entonces, los mecanismos oficiales de la censura inquisitoria eran atrozmente implacables. El tribunal del Santo Oficio fue abolido en 1820 pero surgieron nuevos  mecanismos de censura y control del discurso. Es por eso que solo los temerarios se atreven a denunciar las injusticias, a exhibir los abusos del poder, a revelar los vicios de los privilegiados.  La crítica social es una convicción de alto riesgo y los paladines de la verdad suelen se escasos y cuando ejercen su derecho y  expresan sus ideas,  son señalados con índice de fuego y para desacreditarlos se divulga una sarta de calumnias y acusaciones y se les vulnera con malinterpretando las leyes en su contra.

 

            “Hoy por hoy” (expresión característica de Carmen Aristegui que me encanta y que imito como signo de admiración) los mecanismos de la censura oficial siguen funcionando con la misma eficiencia del pasado doblegando las leyes al capricho de la clase gobernante para acallar las voces que se atreven a pronunciar lo impronunciable.

 

            Los héroes de la crítica en la aldea global también son ingeniosos como fue el caballero andante y sus argumentos también  son tildados de locuras en un imperio mediático donde jamás se pone el sol porque ya no existen las distancias. Los castigos siguen siendo ejemplares como lo demuestran los procesos legales contra Bradley Manning, Julian Assange, Edward Snow, en el ámbito internacional, y en México, los casos de Carmen Aristegui, Isabel Arvide, Lydia Cacho, y en Mexicali, de Jaime Delgado, director de Periodismo Negro. Pero hay un artefacto prodigioso  en la hipermodernidad galopante que nos permite acendrar esperanzas: las denuncias circulan en la Red y el repudio se transmite y se contagia como un virus, tocando alguna de las fibras hasta entonces adormecidas, que es el mismo efecto producido por la lectura del Quiote: infunde la admiración por aquellos que denuncian las injusticias y por los que se atreven a soñar con un mundo mejor.

 

            Esta noche, con singular alegría retorno  al feudo de mi querida amiga Olga Angulo y participaré en el ciclo Los Imprescindible con la charla “La crítica social en la locura de Cervantes y la  lucidez del Quijote”. Lo espero en el Café Literario del Teatro del Estado a las 7:00 PM. Ojalá pueda acompañarnos para descubrir los muchos y muy variados motivos de los desvaríos, los embelecos y las arengas del caballero andante en un relato que trasciende  todas las fronteras y todas las épocas por los benignos efectos  de una sonrisa franca…

Alicia y el olvido

“Aunque nos olvidemos de olvidar, seguro que el recuerdo nos olvida”.

Mario Benedetti

 

En algún lugar inaccesible, traspasando el umbral de la sensatez y muy lejos de la realidad, existe un remanso inalterable que alberga las memorias extraídas de la mente por el  hermetismo involuntario del olvido…

 

            Las cifras suelen ser frías pero las estadísticas implican un factor humano y son contundentes cuando alguno de los porcentajes se materializa en el círculo donde residen los seres queridos. La magnitud de un fenómeno se percibe cuando nos afecta y nos aflige, cuando aparece frecuentemente cerca de nosotros o cuando nos vulnera irremediablemente con la impotencia. Y así me percaté de los estragos del olvido: un mecanismo incomprensible captura los episodios de la memoria de mi madre,  sustrae paulatinamente sus hábitos reduciendo su carácter con los bemoles de la necedad.

            Las cifras son implacables y no ofrecen consuelo: mi madre se incorporó a los 44 millones de personas que padecen Alzheimer, que se convertirá en la enfermedad más recurrente en el siglo XXI; tal vez logren evitarla en el futuro con una vacuna prodigiosa pero en estos momentos es un enigma. Los médicos lo explican como un deterioro en las funciones del cerebro pero no pueden identificar el punto del horizonte que atrae la mirada de mi madre, no han detectado la idea que acapara sus pensamientos ni el motivo de su desesperanza.       

            Y la impotencia me aflige por el silencio que la envuelve, por la apatía que ha secuestrado sus hábitos, por las obsesiones infundadas que la mortifican. Intento recorrer la distancia entre su pensamiento y la realidad con frases de aliento filosófico: contemplo las ventajas de la mala memoria que encontró Nietzsche al redescubrir la vida como si fuera la primera vez; abrazo la certeza de McTesterson para creer que la realidad es un sueño donde se olvida que se vive soñando… pero no me consuelan y me refugio en mis propios recuerdos: en el movimiento de sus labios al leer, en el ritmo de sus pasos, en el estruendo contagioso de su risa, en su férrea convicción para no mentir.

            Me duele sentirla lejana. Y quisiera encontrar el elixir que ahuyentara la tristeza reflejada en su rostro y los dolores que la abruman, quisiera descubrir el motivo ideal para alentarla, quisiera entrar en sus pensamientos para acompañarla en ese laberinto donde se confunden los tiempos. Y quisiera robar su nombre del registro de  la ancianidad y  arrebatarle a las estadísticas el porcentaje que la incluye. Quisiera traspasar el umbral de la sensatez y llegar al recinto inaccesible de sus recuerdos, quisiera alterar el remanso que alberga sus memorias y romper el hermetismo involuntario de su olvido…    

Literalmente absurdo

En algún lugar dogmático y en la oscuridad de los tiempos, los vetustos decretos se petrificaron y el remoto acervo se perpetuó en un mandato inapelable, inmutable e inmune a los destellos de la inteligencia…

 

En la secuela de las reacciones a la iniciativa presidencial para legalizar el matrimonio igualitario abundan ambigüedades encolerizadas y contradicciones exasperantes, se esgrimen argumentos descabellados que solo pueden explicarse por los efectos del exabrupto porque esas afirmaciones proyectan desconocimiento, por no decir ignorancia.

 

El semanario “Desde la fe” publicó el artículo “No se nace homosexual” en el que describe las experiencias de Richard Cohen, terapeuta y autor del libro “Comprender y sanar la homosexualidad” donde postula que es una condición reversible basado en casos “exitosos” de reorientación sexual. Y una vez más se confrontan la ciencia y el dogma: el dogma desde el altar que lo perpetúa inmutable y la ciencia, que avanza y se corrige una y otra vez. La homosexualidad fue considerada un trastorno mental hasta  1973 cuando la Asociación Americana de Psiquiatría la eliminó del “Manual de Diagnóstico de los Trastornos Mentales” (DSM) rechazando la discriminación por la orientación sexual; en  1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerarla una enfermedad pero no se impidieron ni se castigaron las terapias alternativas que aún intentan curarlas, situación que esclareció la APA en el 2000 cuando afirmó que no hay evidencia científica que apoye la eficacia de las terapias que “reparen” la orientación sexual. Y aquí es donde se agradecería la sensatez en lo que se pregona: los casos exitosos de sanación de Richard Cohen son individuos afligidos y angustiados por su orientación sexual en un entorno homófobo. Y desde ese enfoque, el vocero de la arquidiócesis, Hugo Valdemar, declaró que, “según las leyes decir que la homosexualidad es una enfermedad curable es un delito” y acusó al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) de estar cooptado por homosexuales. Afirmar que la homosexualidad es curable no es un delito, pero sí un placebo para mentes flageladas por prejuicios galopantes; utilizar el término homosexual como sinónimo de adversario, sí es una incitación al odio.   

 

Y agudizando, literalmente, las incongruencias de este episodio ya insufrible, el cardenal Norberto Rivera pidió a Dios que ilumine al presidente Enrique Peña Nieto y a los legisladores para que “promulguen leyes que defiendan a la familia como Dios la creó”. Los cuestionamientos son estrictamente literales: ¿cuál es la familia que creó Dios?  ¿La de Adán y Eva?  Porque en ese modelo debió haber algún episodio de promiscuidad para que una pareja procreara a toda la humanidad. Tal vez, se refiere a la familia de Abraham, padre Isaac, padre de Jacob que fue padre de doce hijos y cada hijo formó una tribu y las doce tribus conformaron el pueblo de Israel, pero el modelo de esas familias era patriarcal y permitía que el jefe de familia tuviera una esposa y todas las esclavas que quisiera. Luego entonces, para acatar la palabra del cardenal literalmente, debe especificar qué familia es la que se considera creación divina. De lo contrario, los iluminados legisladores podrían promulgar leyes que protegieran la promiscuidad o la explotación sexual situando a México en la oscuridad remota que perpetuó un mandato inapelable, inmutable e inmune a los destellos de la inteligencia…

 

 

 

Fuentes

 

 

Agencias. (2016). La iglesia acusa al Conapred. Recuperado el 24 de septiembre del 2016, de https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1263785.la-iglesia-acusa-al-conapred.html

Alcántara, Vladimir. (2016). No se nace homosexual. Recuperado el 25 de septiembre del 2016, de http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?a=6912

BBC Mundo. (2015). Muere Robert Spitzer, el psiquiatra que desmintió que la homosexualidad fuera una enfermedad. Recuperado el 25 de septiembre del 2016, de http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/12/151228_ciencia_muere_robert_spitzer_psiquiatra_homosexualidad_ch

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Mena Gómez, C. y Sánchez Jiménez, A. (2016). Exige FNF crear ley nacional de la familia. Recuperado el 24 de septiembre del 2016, de http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/09/24/inicia-marcha-nacional-por-la-familia

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